APRENDE A CONTROLAR EL CALOR - parribrasa APRENDE A CONTROLAR EL CALOR - parribrasa
10 agosto, 2017 admin

APRENDE A CONTROLAR EL CALOR

El truco para mantener un buen asado es saber controlar el calor de la forma adecuada. Hay que recordar que al asado no lo hace el fuego, lo hace la brasa. Para realizar esto, te damos los mejores consejos para controlar la temperatura y así obtener un asado perfecto.

Temperatura:

Si no se cuenta con un termómetro para parrillas, una de las formas más prácticas de medir la temperatura de las briquetas es con la palma de la mano.

Si al colocar la mano a distancia de la parrilla se puede soportar entre 1 y 2 segundos (es decir que no se puede mantener casi nada la mano a la exposición del calor que emiten las brasas), se considera que se tiene un CALOR INTENSO (FUERTE), alrededor de 170º/200ºC.

Si la mano soporta entre 3 a 4 segundos, que es cuando el carbón está casi cubierto por una capa gris de ceniza, decimos con la medición que estamos con un CALOR MEDIO (MODERADO) que puede oscilar entre 120º a 170ºC.

Si la mano puede soportar de 5 a 7 segundos sobre la parrilla, la medición es de CALOR BAJO (SUAVE), es decir por debajo de los 120ºC y pudiendo acercarse a los 90ºC.

Oxígeno:

El oxígeno es fundamental para todos los asados ya que mientras más oxígeno tengamos, el fuego arderá a mayor temperatura. Si el oxígeno es limitado, la temperatura se reduce y permite que las briquetas se quemen lentamente. Se puede usar los conductos de aire en la parte superior e inferior de la parrilla para cambiar el flujo de oxígeno y así aumentar, reducir y estabilizar la temperatura de las briquetas.

Cómo controlar el oxígeno para subir la temperatura:

Para asar a fuego alto, o para aumentar la temperatura de la parrilla, abre los conductos de aire para aumentar la cantidad de oxígeno. Las briquetas quemarán a mayor temperatura.


Como reducir el oxigeno

Para reducir el calor, retardar el proceso de cocción o aumentar el tiempo de cocción, cierra parcialmente los conductos de aire, y así no sofocarás del todo las flamas.

Controla las flamas altas
Las flamas aumentan demasiado cuando la grasa de la comida entra en contacto con las briquetas. Recuerda nunca echarle agua al fuego, y así evitarás que los alimentos se llenen de cenizas y afecten el sabor. La mejor manera de controlar las llamaradas es creando dos áreas de cocción. Si las flamas suben demasiado, solo tienes que mover la comida a la zona donde no hay briquetas. Cuando se reduzcan las flamas, puedes seguir cocinando sobre el área de briquetas calientes.